Desayunar y almorzar con 52 centavos diarios por alumno
Muchas escuelas de nuestro país están plagadas de necesidades. Algunas
tienen la suerte de paliar alguna de sus carencias si los problemas que son
comunes a toda la educación en nuestro país, encuentran una canal de
comunicación que les permita llegar hasta las grandes comunidades, en donde han
depositado gran parte de las esperanzas ante la insensibilidad e inoperancia de
los funcionarios del área, tanto provinciales como nacionales. Otras, quedan
abandonadas a su suerte.
El apadrinamiento de las escuelas rurales, es algo que ha aflorado en
personas sensibles, que a través de instituciones, han canalizado una ayuda
consistente en elementos indispensables para el funcionamiento del
establecimiento. Generalmente estas iniciativas nacen del conocimiento in situ
de la situación, que genera un compromiso irrenunciable de darle una mano a los
que menos tienen y mucho necesitan.
Este es el caso de la artista plástica Gladis Giles, quien se convirtió en
la madrina de la Escuela Nº
396 “Manuel López Rodríguez” emplazado en el Paraje Loaj, en el departamento de
Robles, Provincia de Santiago del Estero.
Robles, es el cuarto departamento de la provincia en cuanto a población
(apenas supera los 40 mil habitantes) y tiene como cabecera a la localidad de
Fernández (11 mil habitantes). La escuela se encuentra en la zona rural, a una
buena distancia de la ruta 34, que lleva a la capital provincial, en el cruce
de dos caminos rurales. Una vista aérea nos permitió descubrir, que salvo un
par de casas, el resto de los habitantes de la zona se encuentran a varios
kilómetros.
Gladys se ha movido intensamente y contando con la colaboración de las
alumnas de su taller ubicado en 119 Nº 119 (casi 531) de Tolosa, cristalizó
varios envíos de diversos materiales, que van desde ropa hasta útiles
escolares, pasando por alimentos y golosinas.
El establecimiento alberga a 69 alumnos que van desde los 3 a los 15 años. La escuela
tiene luz y agua, pero la mayoría de los alumnos no la tienen en su casa.
Algunos chicos caminan hasta 15 kilómetros para llegar a la escuelita, por
lo que entre las necesidades básicas figura el calzado. También hace falta ropa
para niños y niñas, pero también se necesita ropa para los padres, que trabajan
en el campo.
En cuanto a los útiles escolares, se necesitan hojas, cuadernos, lápices,
pinturitas, fibras, gomas, papeles (crepé, cartulina, afiche), cartucheras,
mochilas, plastilinas, témperas, pinceles, crayones, pero cualquier otra cosa
también será bienvenida.
Pero sin lugar a dudas, un aporte valioso para estos chicos que deben
recorrer grandes distancias para educarse y formarse, es ofrecerles un medio
que haga más llevadero el viaje. Por tal motivo, se solicita a quienes han
dejado de usar y tienen abandonada una bicicleta (en cualquier estado) que
evalúen la posibilidad de donarla, que seguramente será bienvenida.
La escuelita santiagueña tiene un aporte mensual de 1076 pesos con los
cuales debe proveerse el desayuno y el almuerzo para los 69 alumnos. Después de
escuchar el programa de Jorge Lanata en donde el gobernador de Gildo Insfrán en
Formosa gasta 90 mil pesos para desayunar y almorzar en el mes, esto fortalece
la vocación de ayudar a los que menos tienen. A causa de que el presupuesto es
escaso, los chicos desayunan todos los días, pero almuerzan en la escuela solo
dos veces por semana.
En la escuela necesitan también juegos didácticos, un grabador (porque el
que tenían se rompió); una tele, cortinas y ventiladores (porque en verano las
temperaturas son elevadas) y además medicamentos básicos (antitérmicos,
expectorantes) y elementos deportivos como pelotas, colchonetas, paletas, etc.
Otro de los objetivos es poder pintar la escuela, tarea que nunca se pudo
realizar desde la inauguración del edificio, por lo que se espera poder juntar
pintura. Dejando sentado que no se reciben donaciones en efectivo, todas las
donaciones serán bienvenidas en 119 Nº 119 o llamando al (15) 504-2701